Cuéntame tu vida

Cada vida merece ser escuchada y recordada.

Cuéntame tu vida es un proyecto original de Stabat Mater Voluntarios.

Nació de una experiencia que nuestros voluntarios vivieron una y otra vez principalmente en residencias de gente mayor. Durante las conversaciones con muchas personas mayores descubrimos algo que se repetía con frecuencia: el deseo de recordar, de compartir su historia y de sentirse escuchadas. 
Cada vida estaba llena de recuerdos, aprendizajes, alegrías y dificultades. Sin embargo, muchas de esas historias corrían el riesgo de desaparecer simplemente porque nadie tenía tiempo para escucharlas. Entonces surgió una pregunta muy sencilla:

¿Y si pudiéramos conservar esas historias para siempre?

Así nació Cuéntame tu vida, un proyecto que une acompañamiento, escucha y memoria para convertir cada historia de vida en un legado para la persona y para su familia.

¿En qué consiste?

Cada historia comienza con una conversación. Un voluntario dedica varias sesiones a escuchar a la persona con calma, respetando su ritmo y dejándole espacio para compartir aquello que considera más valioso: su infancia, su familia, su trabajo, sus ilusiones, los momentos difíciles que marcaron su camino, las personas que dejaron huella en su vida, los consejos que le gustaría transmitir, el legado que desea dejar a los suyos y esos pequeños recuerdos que nunca deberían perderse.

A partir de esas conversaciones elaboramos un Libro de Vida, un relato cuidadosamente redactado que recoge la historia personal de quien la comparte.

El resultado es un libro único y completamente personalizado que se entrega a la persona y a su familia como un recuerdo que permanecerá para las generaciones futuras.

Mucho más que escribir un libro

Aunque el resultado final sea un libro, ese nunca es el verdadero objetivo, sino que lo más valioso ocurre durante el camino.

Cada conversación es una oportunidad para sentirse escuchado, para revivir recuerdos importantes y para descubrir que la propia vida sigue teniendo un enorme valor.

Porque, en realidad, escuchar una vida es también una forma de acompañarla y ese acompañamiento deja una huella que va mucho más allá de las páginas de un libro.