Voluntariado en hospitales

Acompañamos a personas hospitalizadas que están solas o que cuentan con muy poco acompañamiento durante su ingreso.

Durante una hospitalización hay personas que pasan muchas horas, e incluso días, prácticamente solas. A veces no tienen familia; otras, sus familiares viven lejos, son mayores, trabajan o simplemente no pueden estar presentes tanto como quisieran.

Cuando el hospital detecta una situación de soledad y considera que una persona puede beneficiarse de compañía, contacta con Stabat Mater a través del circuito de coordinación establecido con el centro. A partir de ahí, y según la disponibilidad de nuestros voluntarios, organizamos una visita de acompañamiento.

¿Qué hacemos durante una visita?

Ofrecemos algo muy sencillo: tiempo, presencia y compañía. Nos sentamos a su lado, conversamos si quiere hablar, escuchamos si necesita contar algo… Podemos leer, compartir un rato mientras espera una prueba o un tratamiento, o simplemente permanecer en silencio. Cada persona marca el camino. No llegamos con una actividad que realizar ni con un objetivo que cumplir. Llegamos para estar.

Nuestra labor no sustituye a la familia ni a los profesionales sanitarios y no incluye ningún tipo de atención clínica. El voluntario acompaña. Los profesionales cuidan.

Como asociación cristiana católica, nuestra manera de acompañar nace de una mirada que reconoce en cada persona una dignidad única, a un hijo amado de Dio. Por eso, acompañamos a todas las personas con el mismo respeto, cualquiera que sea su situación o sus creencias. Si la persona lo desea, el encuentro puede incluir la oración o podemos facilitar el contacto con el Servicio Religioso del hospital.

Porque estar ingresado ya es difícil, vivirlo solo puede serlo mucho más.